sábado, 24 de septiembre de 2016

Venezuela y el mundo


Yo crecí en un paraíso
donde siempre sale el sol
y la luna consecuente
nos regala su esplendor,
donde amanece bonito
coloreando en tornasol
y con fondos musicales
deja apreciar su verdor.

Donde el calor de su gente
compite con el del sol
y los olores se cuelan
anunciando que empezó…
otro día en la sabana,
la montaña o callejón
y donde el trabajo y la brega
ocupan cada región.

Las regiones de mi tierra
representan al planeta,
tenemos en Paraguaná
al Sahara y sus arenas,
en Mérida un cálido frío
como en regiones norteñas
y en Guayana los secretos
del origen de La Tierra.

El llano recuerda las pampas
de La Argentina llanera,
a México y sus corríos
y a los rodeos de Texas,
las playas son la envidia
de las regiones costeras
porque tenemos las aguas
más cálidas del planeta.

Aquí no hay los canguros,
que en Oceanía se vieran,
ni los camellos de cuentos,
ni jirafas, ni las cebras,
ni leones africanos,
ni las bengalíes fieras,
pero tenemos bandadas
de aves como las quiera.

Los aromas, ni se diga,
cada región nos entrega
sus manjares culinarios
empezando por “arepas”
que complacen paladares
y que ahora pueblan la tierra
acompañando a mi gente
en regiones extranjeras.

Pero hay algo señores,
duélale a quien le duela
lo mejor de lo mejor
es la gente que la puebla,
aquella que aquí nació
o fue parido allá afuera
porque en su sangre circula
la sangre de…VENEZUELA.

PanchoTronera

No hay comentarios: