sábado, 4 de marzo de 2017

La Leyenda del Corrío


Es noche de luna llena,
de espantos y aparecidos,
de jinetes sin cabeza.
con machetes y cuchillos,
mujeres que van llorando
enamorando maridos
con risitas insinuantes
como si fueran gemidos.

Hace poco me contaron
”La Leyenda del Corrío”,
es la historia de un cantante
que mataron en el río…
la esposa junto a su padre,
acompañados de un tío
y lo mataron cortándo
con una peinilla el ombligo.

El cantante, por las noches
se escapaba al “escondío”
para que nadie supiera
lo que hacía allá en el río.
La mujer le preguntaba
qué hacía con los realitos
que ganaba con esfuerzo
cantando en los corríos.

Como no tuvo respuesta
se imaginó algo maligno,
preparó un plan pa´ matarlo
y sacarle los “realitos”
valiéndose de la malicia
de su padre y de su tío,
se aliaron para quedarse
con el guacal “escondío”.

El cantante no era gafo
y ya tenía previsto
lo que haría en el caso
que hallaran el cofrecito
le regaló unas monedas
al brujo de su pueblito
que vivía en una cueva
al otro lado del río.

Un día que le pagaron
bastante por sus servicios
se fue corriendo a guardar
lo que le habían ofrecido,
lo tenía encaletado
en un carriel amarillo
pa´ que nadie sospechara
dónde tenía los “realitos”.

El trío de vagabundos
que ya estaban escondidos
esperaban sigilosos
lo que habían convenido,
por otro lado, el brujo
que era malo y bien jodido
también se hallaba esperando
tras un árbol escondío.

La mujer y sus parientes
no supieron del “brujildo”
hasta que llegó el cantante
que era también su marido,
lo dejaron que cavara
donde tenía escondido
los reales que había ganado…
más o menos algo nutrido.

Ya sabiendo dónde estaba
aquel tesoro escondido
le dieron una paliza
dejándolo sin sentido
y pa´ borrar la evidencia
de lo que había acontecido
le clavaron un machete
desde cuello hasta el ombligo.

Pero aquí esto no termina,
arreglaron bien el sitio
y el cadáver del cantante
lo lanzaron en el río
en eso tronó el cielo,
empezó el viento a hacer ruido
y ensordecían las chicharras,
junto a los sapos y grillos.

Los parientes se asustaron
por lo que había sucedido
y estaban más "chorreados"
que “viejo sin calzoncillos”
el cielo se oscureció,
empezó a sentirse el frío,
y después de un calorón
la lluvia anegó el camino.

El brujo estaba esperando
lo que hacían los bandidos,
andaba con veinte perros
con afilados colmillos,
que iluminaban la noche
y con rayos tempestivos
desafiaban la oscuridad
y ensordecían los oídos.

Al rato se fue la lluvia
todo quedó quietecito,
el brujo agarró el botín
y enterró a los bandidos
pero olvidó sepultar
al cantador de corríos
que quedó ahora penando
esperando un desafío.

Por eso en noches de invierno
sale el cantante del río
para irse a buscar
los reales que había perdido,
y persigue al que se acerque
donde tenía escondido
el dinero que había ganado
“El Cantante de Corríos"

PanchoTronera 

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