sábado, 3 de agosto de 2019

Mi Morada


Tengo el cachete pintado
por un beso que mi amada,
me dio hoy, bien tempranito
cuando me daba una taza…
de cafecito guayoyo
y me arreglaba la vianda
que me llevo pa´l arreo
pa´reunir la vacada.

Fui a buscar a un toro eral
cerca de la estacada
que ha estado mañoso y terco
enamorando a una vaca
que es del vecino mío
detrás de la empalizada
y yo no quiero problema
con mi compadre del alma.

Cada día tempranito
se va pa´ la empalizada
a verse con su vaquita
que la tiene enamorada,
me acuerdo cuando era un “sute”
que me iba pa´ la casa
de mi negra “Encarnación”
cuando era una muchacha.

El viejo que era jodido
siempre estaba en la ventana
pues se mudaba de cuarto
para que no le llegara,
porque a esa negra bonita
yo como que le gustaba
pues se le dibujaba una sonrisa
cuando le di serenata.

Igualito que mi toro
me empeñé en enamorarla
y poco a poco a los viejos
me los metí en la busaca,
le llevaba flores bellas
que recogía en la sabana
y la invitaba a soñar
romanceando en lunas claras.

Ahora que es mi mujer
la consiento como a nada,
vivimos en la parcela
que compré reuniendo plata
y aquí hicimos nuestro hogar,
establecí la morada
donde ahora soy feliz
a la vera de mi amada.

PanchoTronera


tronerias.blogspot.com

lunes, 13 de mayo de 2019

Sexto piso y caminando


Años Cincuenta, no entendía nada
cuando estaba en el ovario de mamá,
una parte de mí no me encontraba
pues se hallaba en una bola de papá.

Años Sesenta, ya yo caminaba
algo torpe e ingenuo por demás,
sumiso, estudioso y obediente
no he sabido si lo pude superar.

Años Setenta, ¡Los estudios pa ´l carajo!
rumbas, bonches, mujeres y parrandas,
los placeres llegaban al descaro
días, noches y fines de semana.

Los Ochenta, tocaron la campana,
un romance despertó mi corazón,
como un niño volví a mis andadas
de sumiso y joven soñador.

Más tarde llegaron los Noventa
y mi alma nuevamente despertó,
tal parece que después de cada década
se renueva el ciclo del amor.

Pero ya superamos el milenio
y de hijos mi mundo se llenó,
mi cabello ha dejado de ser negro
y de blanco poco a poco se tiñó.

Hace rato que camino los sesenta
y aun siento que mantengo mi vigor,
soy feliz porque siento que he tenido
una vida siempre llena de esplendor.

Quiero que compartan conmigo, lo que tengo,
todo un mundo de vivencias y de amor,
alcen conmigo la copa y brindemos…
por amigos, por amores y recuerdos
que hayan hecho latir mi corazón.

PanchoTronera

viernes, 21 de diciembre de 2018

Navidad sin ti


Nuevamente ha llegado
navidad sin tu presencia,
desde que te despediste
nos aguaste estas fiestas,
cenaremos con hallacas,
pan de jamón y galletas
como nunca hicieron falta
en tu cena navideña.

Nadie estuvo en tu lugar
presidiendo nuestra mesa,
parecías ocuparlo,
sentíamos tu presencia,
igual sentimos el calor
con el que nos consintieras
y pudimos presenciar
el ejemplo que nos dieras.

Navidad ya no es sin ti…
la misma que otras fueran,
te hicimos el homenaje
que siempre te merecieras,
te rezamos un rosario
que mantiene tu presencia
para estar siempre unidos
como así tú lo quisieras.

PanchoTronera

martes, 18 de diciembre de 2018

Llega la luz que ilumina


Llevan casi nueve meses,
falta solo una semana,
van caminando despacio,
la barriga ya no aguanta,
salieron el mes de marzo
de Nazareth a Judea
azarosos y temblando
pasaron por Galilea.

Eran María y José,
quienes tendrían la tarea
de darle vientre y cobija
y llevar hacia otras tierras
al “Príncipe de los hombres”
donde Herodes y su corte
le cortaron el “cogote”
a niños en su inocencia.

Eran cálidos los días,
y las noches eran eternas,
era un verano caliente
y noches de frías quimeras,
días de intenso desierto,
noches cubiertas de estrellas,
hasta llegar al pesebre
de una estancia de pradera.

En Nazareth celebraban,
todo era una gran fiesta,
era un honor ser paisano
del nuevo rey de la tierra,
entre la mula y el buey
nacería a media noche
estrellas de mil colores…
y un cometa grandotote
alumbraba con su estela.

PanchoTronera

domingo, 16 de diciembre de 2018

Haciendo mercado


Paseando por el mercado
fue que yo la vi,
¡qué divina y excitante!
tomé un carro y la seguí,
se detuvo a comprar
en la sección de “verduras”,
yo en mi mente repetía:
“Esta vida sí que es dura”.

Justamente frente a mí
se inclinaba levemente,
yo, pa´ disimular
tomé dos “melones verdes”,
luego pude contemplar
lo que ella apoya en las sillas
y ahí tuve que comprar
aquella enorme “patilla”.

Su rostro acaramelado
con colores de “cereza”,
precisamente pasaba
y se veían muy frescas,
en la sección de “pescado”
voló mi imaginación
cuando pidió “mejillones”
y mi mente se nubló.

Se inclinó en un mostrador
y pidió queso “ricotta”,
eso mismo pensé yo
cuando vi su falda corta,
casualmente en un pasillo
nuevamente coincidimos,
esta vez ella temblaba
mientras escogía “embutidos”.

La pícara se dio cuenta
que la veía con “lujuria”,
y a medida que compraba
me coqueteaba esa bruja,
llevaba mucho mercado
y aunque era una hermosura
si no me vengo primero
me “bajaba de la mula”.

PanchoTronera
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sábado, 15 de diciembre de 2018

Mendigo


Ya no tengo a quien querer
ni tampoco quien me quiera,
ya no comparto con nadie
ni el almuerzo ni la cena,
ni tampoco el desayuno
pues no hay nada en la alacena
y por eso los ratones
ni siquiera me desvelan.

Deambulo por la ciudad
rodeado por mucha gente,
pero ninguno me habla
nadie sabe qué se siente...
caminar por esas calles
como rodeada de ausentes
sin tener con quien hablar,
ni quien te quiera y respete.

Yo recuerdo aquellos tiempos
de amigos y de parrandas
que acudían siempre a mí
si alguna cosa faltaba,
que se me acercaban siempre
si necesitaban plata
y si querían llorar
mis hombros no les faltaba.

Ahora mis compañeros
no son como los de otrora,
solo viven el momento
y comen de aquellas sobras
que arrojan de las mansiones…
y se visten con las ropas
que lucían en las fiestas
los señores y señoras.

El destino es así
como siempre,  impredecible,
no se puede conocer
el arte de ser felices…
como soñamos de niños
cuando éramos aprendices
y seguíamos las reglas,
las normas y directrices.

Ya llega la Navidad y
sé que pronto he de morir,
ahora que soy mendigo
no reniego lo que fui,
si hago ahora un balance
de la vida que viví
me puedo sentir a gusto
y podré morir feliz.

PanchoTronera